Por Catalina Hoyos
Lo que comenzó como una intuición para el trabajo de clausura del año, se ha convertido en un proceso de interiorización sobre los temas del destino humano. Al cierre de cada época del año, cada cuatro semanas, hacemos un ensayo del Parsifal.
La leyenda de los caballeros de la Mesa Redonda, lo que significa el Honor y la Gloria, y cómo esto es vigente entre los jóvenes.
Ser por ejemplo, el pequeño Parsifal, que vive en el asombro, y que el mundo le toca sensiblemente, representado por Nicolás Gómez. O “El Caballero más noble!”, por Santiago Rivas en el papel de Gavan, cómo esto cobra sentido para él, en su armadura, la vivencia de su cuerpo se torna más soportable. Ser el caballero más noble tiene un sentido que lo sustenta en el grupo, y que a través de su nobleza es reconocido. Como efectivamente sucede en la cotidianidad de la vida de Santiago en la granja.
Con una espada, un escudo, un peto que soporta el golpe y un casco que cubre su rostro, la confrontación se vuelve más soportable para Julián Hoyos en el papel del Parsifal maduro, o para Felipe Adolfo en el papel de Kingrun. Esta armadura representa también una protección anímica que les permite la expresión de sus luchas sin un desgaste que quizás de otra manera no podrían sostener.
La inocencia del Parsifal joven, que permite que lo traten como un tonto, porque todavía no es capaz de reconocer la diferencia por su inexperiencia con el mundo, representado por Felipe Castro. Pero que deja ver en él el impulso de buscar un sentido individual en su vida, apesar de todos los impedimentos con los que se encuentra.
El lugar de las doncellas, la reina y su virtud. Saber esperar y actuar cuando es necesario el coraje. En la reina Condwiramur, por Maria Camila, o la doncella del Grial, por Maria Paula. Los colaboradores de todas estas luchas. El viejo Gurnemanz, de pelo blanco que acoge a Parsifal y le da sus enseñanzas, y que a través de su dulzura deja ver la verdadera sabiduría, representado por Juan Camilo Ruíz. El otro sabio, que espera, que sabe lo que hay en el silencio y en el destino, Trevricent, representado por Juan Camilo Benavídez.
Los caballeros acompañantes, que instigan, almas jóvenes que generan la polémica y la dinámica, que están en pie de lucha en el abrigo a sus compañeros, Adriano, Johan, Felipe. Los pajes y damas acompañantes con Maria Cristina y Gilma. El padre honrado y amado, que muerto ya, debe ser superado, como se supera la historia y la tradición. por Gunnar. Los personajes indicadores: La madre, La prima, La doncella maltratada, La hechicera, La narradora, La música.
Todos representan los aspectos que el ser humano encuentra en el desarrollo de su destino. Y es aquí, en donde se vive el impedimento con más intensidad, que cobra más sentido la lucha por tener un destino digno, que merezca el Honor y la Gloria.






Comentario de Katia Villalobos, mamá de Maria Camila:
Felicitaciones para todo el grupo que apoya la vivencia profunda a través del Teatro en Tarapacá. Nosotros en familia sentimos que es muy sanador interiorizar y digerir la experiencia anímica trabajada en Parsifal con el ritmo mensual con que se está haciendo. Es poder recordar y olvidar, con la certeza que habrá una próxima oportunidad para retomarlo.
Maria Camila con este ritmo mensual ha logrado, al final del día, traer las imágenes que más la conmueven y va recreando la vivencia de a pocos.
También notamos el interés de participar después a la invitación del teatro de sombras en la comunidad de cristianos, acompañada de Maria Paula, y las observamos fluidas y creativas en su representación. Eso nos alegra mucho, porque vemos la capacidad de integración a través del arte y en este caso, a través del Teatro.
Así que un aplauso en voz alta, a la iniciativa de sostener Parsifal vivo en el Alma de Tarapacá, en este justo tiempo de Juventud y Adultez, con Honor y Gloria que acompañan y transforman nuestros Impedimentos.
Todavía a algunos, nos ronda el anhelo de poder volver a presentar la obra de teatro, ante un público nuevo.
Cordialmente, Katia